El hombre que había perdido su tiempo
Había una vez…
Había una vez un hombre que se llamaba Wang-Chih , que habitaba con su familia en un pueblito pequeño y muy humilde.
Una mañana, cuando se marchaba al campo a trabajar, sus hijos le dijeron:
_Vuelve pronto, papá. Hoy es la procesión de los faroles.
_Llegaré a tiempo_ dijo el padre y se fue.
Wang-Chih trabajó todo el día y cuando regresaba a su casa, encontró una cueva y dentro de ella a dos viejos que jugaban al ajedrez. Como a él le gustaba ese juego, se puso a mirar la partida.
Al rato observó que las barbas de los viejos habían crecido desmesuradamente y cuando les preguntó como había sido posible eso en tan sólo media hora, los viejitos le contestaron:
_¿Media hora?, llevas medio siglo mirándonos.
(Adaptación)
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